¿Qué
funciones desempeñan las hormonas en el organismo?
En
términos generales, las hormonas se encargan de mantener constante el medio
interno regulando los procesos bioquímicos que se llevan a cabo en el
organismo, pero es tal la diversidad de sus funciones que los científicos han
aislado algunas sin haber podido averiguar todavía el papel que desempeñan.
Mencionaremos aquí sólo unos cuantos ejemplos de las funciones hormonales.
La
hormona de crecimiento o somatotropina, secretada por la hipófisis, es
responsable ?muchas veces a través de otras hormonas? del desarrollo de los
huesos, los músculos y diversos órganos.
Las
hormonas formadas por las glándulas suprarrenales tienen a su cargo un cúmulo
de funciones, entre otras mantener estable la presión sanguínea y ayudar al
organismo a defenderse del estrés.
El
glucagón producido por el páncreas eleva el nivel de azúcar en la sangre cuando
se encuentra bajo; ésta es una función de gran importancia, sobre todo porque
el cerebro se vería amenazado si le faltara su principal nutriente, que es la
glucosa, durante el tiempo que pasamos sin comer.
La
vasopresina de la hipófisis ayuda al organismo a conservar el agua
(aparentemente también tiene algo que ver con la memoria y el aprendizaje). La
razón por la cual la cerveza, el vino y los licores aumentan la frecuencia con
que se orina es porque el alcohol reduce la secreción de vasopresina.
La
hormona de las glándulas paratiroides (incrustadas en la tiroides) hace que
aumente la cantidad de calcio en la sangre cuando se encuentra por debajo del
nivel normal. Esto lo consigue inhibiendo la excreción de ese elemento,
estimulando su absorción en el tracto digestivo y facilitando la extracción del
que hay en los huesos porque entre ellos y la sangre se establece un continuo
intercambio de calcio. Si la dieta no aporta suficiente para reponer el que se
extrae de los huesos, éstos se van debilitando y se fracturan espontáneamente;
pero el calcio no sólo es indispensable para el esqueleto, también interviene
en funciones vitales como la transmisión del impulso nervioso, la contracción
muscular, la coagulación de la sangre y la secreción glandular. Si la cantidad
que hay en la sangre es alta, puede debilitar el tono muscular y favorecer la
formación de cálculos renales; si es demasiado baja, llega a causar calambres,
espasmos, convulsiones e incluso la muerte.
